En Ninja Gaiden uno solía ser cuidadoso a la hora de preparar el combate. Se requerían jugadores habilidosos. Debíamos conocer al contrario para preparar la táctica de lucha.
Ninja Gaiden 3 rechaza esta mecánica y transforma al videojuego en un sangriento desastre en el que los combates son en extremo sencillos, similares unos a otros, botones simplificados y tantos otros aspectos que deja inconclusa la saga de los estupendos juegos japoneses de combate.

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